sábado, 25 de enero de 2014

La peregrinación por el peso de ZZ Top.

Adrián Garza Dragostinovich (el más yugoslavo de los nativos de Playa Bagdad) dice que un amigo suyo vio a dos tipos medio raros sentados en la plaza principal de Matamoros, Tamaulipas. Andaban vestidos como granjeros de alguna vieja y apartada región de EU y con las barbas fundamentalistamente largas. Se boleaban ante las miradas indiferentes de los nativos hasta que que por fin los reconoció y se acercó tímidamente a saludarlos. Los de ZZ Top platicaron amablemente con aquel roquero porteño y fronterizo en un perfecto spanglish texano. Le confesaron que acostumbraban ir a ese lugar por lo menos una vez al año, porque allí conocieron los pesos mexicanos, un poco antes de que iniciarán su carrera musical. Según esto cierto día de cierto año se bolearon en el mismo lugar y pagaron con dólares pero el cambio se los dieron en nuestra moneda nacional y se les cayó uno de los pesos. El sonido particular de esa moneda en el pavimento llamó la atención de los texanos, quienes la recogieron y volvieron a dejar caer un par de veces para -finalmente- sostener el peso frente a sus ojos, maravillados de su sonoridad. Poco después probaron la moneda como pua de sus guitarras eléctricas, recurso que les permitió el sonido distintivo que nunca los ha abandonado.
 

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